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Vivir en el Espíritu Santo

Dr. Hugo Córdova Quero

Hugo Córdova Quero es director de educación en línea y profesor visitante visitante de teorías críticas y teologías queer en la escuela Starr King School, Graduate Theological Union. Ph.D. en Estudios Interdisciplinarios en Religión, Migración y Estudios Étnicos y Maestría en Teología Sistemática y Teorías Críticas (Feminista, Queer y Postcolonial), ambos de la Graduate Theological Union en Berkeley, California.

28 de July de 2020

«Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe».

Gálatas 5.25

El texto de hoy nos habla sobre un tema que no siempre tratamos pero que es de vital importancia para la vida de fe: el Espíritu Santo. En teología, cuando hablamos del Espíritu Santo nos gusta usar palabras complicadas y entonces empleamos el término «Neumatología» del griego «pneuma» [=espíritu] y logos [=conocimiento]. Este ha sido un tema olvidado en muchas Iglesias Cristianas, con la excepción de algunos sectores cristianos «entusiastas» recientemente oprimidos por el «cristianismo tradicional» tales como el pentecostalismo y el carismatismo. Me alegro de el tema surgiera de tiempo en tiempo.

Encuentro muy interesante la forma en que lxs místicxs Juan de la Cruz y Teresa de Ávila hablan sobre su experiencia con el Espíritu Santo pues vivieron «en el Espíritu» y «disfrutaron» de la realidad de su acción en ellos. Me hace recordar cuando Karl Jung dijo: «Si quieres saber qué es realmente el placer, pregúntale a los místicos». La experiencia del Espíritu Santo es caminar en entre «Eros» [amor, pasión] y «Tánatos» [muerte]. Para lxs místicxs el «vivir en el Espíritu» (v. 25) podía ser una experiencia poderosa y bendecida o el principio del fin. Lxs místicxs todo el tiempo enfrentaban esta tensión. Pero para ellos había algo innegable: el Espíritu Santo es real. Creo que el teólogo liberacionista alemán Jürgen Moltmann es con quien estoy más de acuerdo con respecto a la Neumatología. El rescate de la «Ruaj», el espíritu de Dios según la Biblia Hebrea es algo muy poderoso. Algo que en nuestro continente fue también tomado por la Teología Latinoamericana de la Liberación. Moltmann nos recuerda la experiencia del éxodo de Israel, básicamente en la idea de «Dios que sufre con nosotrxs» en la Shekinah, es decir la Gloria de Dios que marchaba con ellxs.

Creo que esto es muy necesario hoy en día cuando la mayoría de las personas solo pueden ver a Dios viviendo en el cielo, a miles de años luz de la realidad humana. Una vez más, los místicos nos pueden decir mucho sobre la morada de Dios entre nosotrxs, así como de otras religiones como el judaísmo. Uno de los nombres de Dios es «Emmanuel»: «Dios con/en/entre nosotrxs». Así, lxs místicxs nos habla que la presencia del Espíritu Santo como «sapientia experimentalis», es decir, como una sabiduría que emana de la experiencia. Incluso, en medio de las dificultades, lxs místicxs afirmaron que el viaje contemplativo terminaba muchas veces en prisión como la verdadera «noche del alma» como sucedió con algunxs mártires. Esto está muy cerca de nuestra realidad latinoamericana en relación a la persecución las personas de fe en medio de contextos de sufrimiento y opresión. Así, para lxs místicos, en medio del sufrimiento y la discriminación, el Espíritu Santo produce en nosotrxs la «unio mystica» la «unión con la divinidad» declarada por quienes nos han precedido como una «nube de testigxs» (Heb 12.1). El sufrimiento en cuerpo y alma no lo tomaron como algo «deseable» sino como el «resultado» de una vida comprometida en su lucha contra la opresión. Para algunxs mártires, la cruz de Jesús no era una «idea» sino una situación «real». Como Moltmann afirma, la fe es siempre algo político.

Para algunas personas en este mundo, el seguimiento del mensaje de Jesús y la experiencia de Dios que habita en la vida cotidiana se desarrollan en el contexto de una «meditatio crucis in passione mundi» — es decir, la mediación de la cruz en la pasión del mundo— que es real y literal entre muchas personas. La presencia del Espíritu Santo es, para mí, la oportunidad de caminar mi propia peregrinación en la vida haciendo consciente esta experiencia personal de fe en un mundo en el que no todas las personas creen o viven como yo. Hoy, más que otras veces en mi caminar de fe, la imagen del Espíritu Santo, el «Espíritu de Vida» no es solo una necesidad sino también una respuesta a mis dudas. Las imágenes del Espíritu Santo como la «Ruaj», la Espírita en la Biblia Hebrea, también nos hablan del género y la sexualidad en la Divinidad. La experiencia del Espíritu es la nueva fuerza que tenemos personas y comunidades de fe para una experiencia liberadora. Desafortunadamente, eso no legitima a comunidades espiritualistas que usan la fuerza del Espíritu como una oportunidad personal para afianzar su posición como dueñas de «la verdad» o para mantener estructuras de poder que oprimen a otras personas. Como dije al principio, la experiencia del Espíritu Santo podría ser una bendición o una cosa peligrosa. Todo depende de cuáles son nuestras intenciones cuando nos acercamos al Espíritu Santo y su acción en la creación.

Por último, tenemos que abordar el contexto de sociedades plurirreligiosas y pluriculturales como las que vivimos hoy en donde el Espíritu Santo se sigue moviendo independientemente de nuestra fe particular. Por supuesto, esto desestabiliza las estructuras de poder de las religiones establecidas —incluidas muchas Iglesias Cristianas— que siempre luchan por más poder y por tener «el poder de la verdad». Pablo habla de que «Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe» (v. 25). Esto es necesario para una presencia más inclusiva del Espíritu Santo en la creación y en nuestra fe. Al mismo tiempo, democratiza la idea del Espíritu Santo que habita en cada persona y en toda la creación. Dejémos que el Espíritu Santo nos guía a una vida en donde cada persona sea respetada porque Dios vive en ellas a través de ese Espíritu. ¡Que la guía del Espíritu Santo nos lleve a la liberación!

Maestro, muchas gracias por enviar sobre nosotrxs tu Espíritu Santo no solo para que nos vivifique sino para que nos guíe en la fe y en nuestra cotidianidad. Abre nuestros corazones para recibirle cada día y para que nos ayude a honrar a cada persona y a todo lo que has creado. Renuévamos en el Espíritu Santo para que encarnemos tu mensaje y para que lo vivamos en cada momento. En tu nombre lo pedimos y agradecemos. Amén.

Dr. Hugo Córdova Quero

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